- Emplear medicamentos en situaciones clínicas que no los requieran.
- Omitir medidas no farmacológicas cuando sean pertinentes.
- Firmar recetas en blanco.
- Sustituir la firma del prescriptor por un facsímile.
- Prescribir medicamentos que no sean producto de una consulta (esto se conoce como recetas por complacencia o recetas de pasillo).
- Uso de productos farmacéuticos de eficacia y/o seguridad cuestionables o de su asociación injustificada.
- Elección no acertada del(los) medicamento(s) para el problema diagnosticado en el paciente.
- Sobre-prescripción (polifarmacia) o sub-prescripción de medicamentos.
- Falla en la dosificación, elección de la vía de administración y/o duración del tratamiento.
- Omisión de características relevantes del paciente para el ajuste de la terapia.
- Insuficiente o nula explicación al paciente de los aspectos de la prescripción.
- Prescripción de medicamentos caros, existiendo alternativas de menor costo e igualmente eficaces y seguras.
- Creencia errónea de que los medicamentos genéricos son de calidad inferior a sus equivalentes farmacéuticos de marca.
- Prescripción de medicamentos nuevos sin la adecuada evaluación comparativa de su beneficio y costo.
- Monitoreo deficiente de la farmacoterapia (que puede impedir la detección precoz de una falla terapéutica y/o de reacciones adversas medicamentosas).
- Utilizar letra ilegible en la elaboración de las recetas.
- Emplear formas abreviadas o escuetas para la descripción de las posologías de medicamentos (ejemplo: 3x2x2).
- Entrega inadecuada de indicaciones para el paciente, así como no detallar en forma clara y precisa las medidas farmacológicas y no farmacológicas.
viernes, 23 de septiembre de 2016
PRÁCTICAS INCORRECTAS EN LA PRESCRIPCIÓN DE MEDICAMENTOS
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